El Gobierno puso el 11 de febrero como fecha clave y pisa el acelerador para llevar la reforma laboral al recinto del Senado. La meta es doble: conseguir quórum (37 senadores) y reunir los apoyos necesarios para aprobar el proyecto en una sesión que promete ser de alta tensión polĆtica.
Aunque las conversaciones tĆ©cnicas ya debĆan haber terminado, el oficialismo decidió extender las negociaciones y enfocarse de lleno en el poroteo fino. El proyecto ya tiene dictamen de mayorĆa, por lo que cualquier cambio se harĆ” directamente en el recinto.
El nĆŗmero que obsesiona: 37
La Libertad Avanza parte de una base de 21 senadores propios, a los que se sumarĆan 3 del PRO, alcanzando 24. La mirada estĆ” puesta en la UCR, que podrĆa aportar hasta diez votos, aunque tres radicales todavĆa no definieron su postura. Si esos apoyos se confirman, el oficialismo quedarĆa a solo tres senadores del quórum.
AhĆ entran en juego legisladores provinciales y bloques federales, que se volvieron piezas clave para inclinar la balanza.
No es solo laboral: tambiƩn pesan los impuestos
El debate excede lo laboral. Gobernadores y senadores provinciales condicionan su respaldo a cambios en artĆculos fiscales, especialmente los vinculados a impuestos coparticipables. Por eso, la discusión se transformó en una negociación polĆtica mĆ”s amplia, donde cada voto vale oro.