Bajate la aplicación

Cada 19 de marzo, varios países de América Latina conmemoran el Día del Hombre, una fecha que tiene sus raíces en la tradición religiosa pero que, con el paso del tiempo, también abrió la puerta a nuevas miradas sobre el rol masculino en la sociedad.

La elección no es casual: coincide con la festividad de San José de Nazaret, figura central del cristianismo, reconocido como modelo de padre, trabajador y sostén del hogar. A partir de su imagen, la jornada rescata valores como la responsabilidad, el compromiso y la dedicación al trabajo.

Sin embargo, el sentido de esta fecha fue evolucionando. Hoy, además de su origen religioso, funciona como una oportunidad para reflexionar sobre las transformaciones en las masculinidades, los vínculos y los desafíos que enfrentan los hombres en la actualidad.

Según la tradición, San José fue el esposo de María y padre adoptivo de Jesús, destacado por su rol protector y su vida sencilla como carpintero. Su figura quedó asociada al esfuerzo cotidiano y a la importancia de la familia, lo que reforzó el simbolismo del 19 de marzo dentro de la cultura popular y religiosa.

A nivel global, existe otra fecha dedicada a los hombres: el Día Internacional del Hombre, que se celebra el 19 de noviembre. A diferencia de la conmemoración de marzo, esta jornada pone el foco en temas actuales como la salud mental, la equidad de género y la construcción de modelos positivos de masculinidad.

De esta manera, el Día del Hombre convive hoy con dos enfoques: uno ligado a la tradición y otro orientado a repensar el presente.