Las parasitosis intestinales siguen siendo una de las enfermedades infecciosas más extendidas y, a la vez, menos visibilizadas a nivel mundial. En Argentina, el problema adquiere una dimensión preocupante: más del 60% de los niños presenta algún tipo de infección parasitaria, lo que pone en evidencia la necesidad de reforzar las acciones de prevención, educación y acceso a condiciones sanitarias adecuadas.
Con el objetivo de concientizar sobre esta problemática, la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE), junto a Laboratorios Andrómaco, impulsa una nueva edición de su campaña de prevención. En 2026, la iniciativa llegará el 8 de abril a Corrientes y el 9 de abril a Chaco, con actividades orientadas a informar sobre formas de contagio, síntomas y tratamientos disponibles.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud advierte que más de 1.500 millones de personas están afectadas por parásitos intestinales. Entre ellos, las geohelmintiasis son las más frecuentes y se transmiten principalmente por el contacto con suelos contaminados. En América Latina, más de la mitad de la población convive con este tipo de infecciones.
En el país, la prevalencia varía según la región, siendo más alta en el norte y el este. Provincias como Misiones, Formosa y Buenos Aires presentan índices elevados, influenciados por factores ambientales como el clima, la humedad y las precipitaciones. A esto se suman los efectos del cambio climático, que favorecen la propagación de estos organismos.
Especialistas señalan que la transmisión está estrechamente vinculada a condiciones de saneamiento deficientes, falta de acceso a agua potable y hábitos de higiene inadecuados. La contaminación del suelo y del agua, junto con prácticas como la defecación al aire libre o la manipulación incorrecta de residuos, contribuyen a sostener el ciclo de infección.
Para prevenir estas enfermedades, se recomienda reforzar medidas básicas como el lavado frecuente de manos, el consumo de agua segura, la correcta higiene de frutas y verduras, el uso de calzado y la adecuada cocción de los alimentos. Además, ante síntomas como dolor abdominal, diarrea, picazón anal o anemia, es clave realizar una consulta médica.
Los tratamientos disponibles son seguros y efectivos, especialmente cuando se combinan con hábitos de higiene adecuados. Por eso, desde el ámbito de la salud insisten en que la información y la prevención siguen siendo las principales herramientas para reducir el impacto de las parasitosis intestinales en la población.