El diputado provincial Santiago Pérez Pons salió al cruce de las críticas del oficialismo en torno al uso de los Aportes No Reintegrables (ANR) durante la gestión de Jorge Capitanich, y defendió el esquema al sostener que se trataba de una herramienta institucional destinada a asistir a los municipios sin distinción política.
El exministro de Planificación y Economía explicó que estos aportes eran otorgados mediante decretos, bajo criterios administrativos definidos, con el objetivo de acompañar a las comunas frente a desequilibrios financieros. En ese marco, remarcó que cada intendente tenía la potestad de decidir el destino de los fondos, con la correspondiente obligación de rendir cuentas en los plazos establecidos.
Pérez Pons respondió así a los cuestionamientos de la intendenta de Pampa del Infierno, Glenda Seifert, quien había puesto en duda la transparencia en la asignación de estos recursos. “Los decretos son claros: llegaban a los 70 municipios, sin importar el color político”, afirmó, y agregó que incluso esa localidad recibió un aporte de 15 millones de pesos en noviembre de 2023, luego de las elecciones.
En ese sentido, consideró válido el planteo sobre el control del uso de los fondos, aunque señaló que esa misma exigencia implica que cada municipio debe rendir lo recibido. “Está bien preguntar, pero también hay que explicar en qué se utilizaron esos recursos”, apuntó.
Además, el legislador sostuvo que el actual gobierno provincial continúa utilizando el mismo mecanismo. Como ejemplo, mencionó un decreto firmado en abril de 2026 mediante el cual se otorgaron 90 millones de pesos a la Municipalidad de Presidencia Roque Sáenz Peña para financiar programas locales.
“Lo que antes se criticaba, hoy se aplica de la misma manera. Es la prueba de que no era una herramienta con sesgo político, sino un instrumento válido de gestión”, aseguró.
Finalmente, Pérez Pons advirtió sobre la situación económica de los municipios y señaló que varios intendentes enfrentan dificultades para cumplir con el pago de salarios. “La realidad es compleja, aunque muchos no lo digan públicamente”, concluyó.