El Gobierno nacional autorizó un incremento en la proporción de bioetanol en las naftas, que pasará del 12% al 15%, en una medida orientada a amortiguar el impacto de las variaciones en el precio del petróleo a nivel internacional.
La decisión no solo apunta a reducir costos de producción, sino que también introduce cambios en el rendimiento del combustible. Lejos de generar inconvenientes en los vehículos, el bioetanol aporta un mayor nivel de octanaje, lo que favorece una combustión más eficiente y puede traducirse en un mejor desempeño del motor.
Sin embargo, este componente posee una menor capacidad energética en comparación con la nafta tradicional, por lo que algunos especialistas advierten que podría registrarse un leve aumento en el consumo, estimado en hasta un 5% en determinadas condiciones.
En este sentido, el reconocido preparador de motores Oreste Berta (h) explicó que la mayoría de los vehículos actuales, e incluso aquellos con más de una década de antigüedad, están en condiciones de funcionar sin problemas con mezclas que alcanzan o incluso superan el nuevo porcentaje autorizado. Según detalló, este tipo de combinaciones ha sido probado durante años, con resultados positivos en términos de rendimiento.
Además, señaló que el incremento en el corte de bioetanol eleva el nivel de octanaje del combustible, acercándolo a prestaciones similares a las de una nafta premium, lo que representa una mejora desde el punto de vista técnico.
De todas maneras, uno de los puntos clave será cómo impacta esta modificación en el precio final. El desafío para el sector será trasladar los beneficios de esta medida al consumidor, evitando que el posible aumento en el consumo termine afectando el bolsillo de los usuarios.