Las estimaciones privadas anticipan que la inflación de marzo se habría ubicado en un rango de entre 2,8% y 3%, consolidando una dinámica que, si bien muestra cierta estabilidad, aún se mantiene en niveles elevados. De confirmarse estos números, el índice se alinearía con el registro de febrero, cuando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó un 2,9%, según los datos difundidos por el organismo oficial.
El comportamiento de los precios durante el mes estuvo influenciado por una combinación de factores estacionales y ajustes en distintos rubros clave. Por un lado, el inicio del ciclo lectivo impactó de lleno en el segmento de educación, con aumentos en cuotas de colegios y útiles escolares. A esto se sumaron subas en combustibles y tarifas de servicios públicos, que continúan teniendo un efecto directo e indirecto sobre el resto de los precios de la economía.
En paralelo, los analistas observaron que algunos componentes mostraron señales de moderación hacia el cierre del mes. En particular, el rubro alimentos —uno de los de mayor peso en el índice general— evidenció una desaceleración en la última semana de marzo. De acuerdo con relevamientos privados, incluso se registró una leve baja semanal en ese segmento, lo que contribuyó a contener el nivel general de inflación y evitar que el indicador supere el umbral del 3%.
A pesar de esta moderación puntual, las consultoras coinciden en que el proceso inflacionario todavía enfrenta tensiones estructurales, especialmente vinculadas a los precios regulados y a la recomposición de tarifas. En ese sentido, advierten que estos factores seguirán siendo determinantes en la evolución de los próximos meses.
De cara a abril, las proyecciones reflejan un escenario levemente más alentador. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ubica la inflación en torno al 2,2%, lo que implicaría una desaceleración respecto de marzo. Sin embargo, algunos especialistas sostienen que este descenso podría verse limitado si continúan los ajustes en tarifas, transporte y combustibles.
En este contexto, el dato oficial de marzo será clave para evaluar si la inflación logra estabilizarse en torno al 3% o si comienza a consolidarse una tendencia más clara a la baja, en un escenario económico donde el comportamiento de los precios sigue siendo una de las principales preocupaciones.