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Los mercados financieros y energéticos vivieron una jornada de fuertes movimientos luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que el conflicto con Irán está “prácticamente terminado”. Sus declaraciones cambiaron rápidamente el ánimo de los inversores y provocaron una fuerte caída en los precios del petróleo, que horas antes habían alcanzado niveles muy altos.

Durante las primeras horas del lunes, el crudo registró importantes subas impulsadas por la tensión en el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial. La casi paralización del tráfico marítimo en ese paso estratégico generó preocupación en los mercados, lo que llevó a que el petróleo alcanzara valores que no se veían desde 2022.

En ese contexto, el barril de Brent crude oil superó los 118 dólares, mientras que el West Texas Intermediate llegó a ubicarse cerca de los 119 dólares. En algunos momentos de la sesión asiática, el WTI llegó a mostrar subas muy pronunciadas, reflejando el nerviosismo de los inversores ante un posible corte del suministro global.

Sin embargo, el panorama cambió tras las declaraciones de Trump, quien sostuvo que la ofensiva militar está “muy avanzada” y cerca de concluir. Luego de esas palabras, el precio del petróleo comenzó a retroceder con rapidez y cerró la jornada con una fuerte baja.

Al final del día, el Brent se ubicó en torno a los 98,96 dólares por barril, mientras que el WTI cayó hasta aproximadamente 85 dólares en las operaciones posteriores al cierre de los mercados.

El mandatario estadounidense también aseguró que Irán se encuentra debilitado desde el punto de vista militar y señaló que su gobierno evalúa la posibilidad de tomar el control del Estrecho de Ormuz. Esta vía marítima es clave para el comercio energético global, ya que por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo que se transporta en el mundo.