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El proceso judicial contra Nicolás Maduro suma un nuevo capítulo en Estados Unidos, en una causa que mantiene en vilo tanto al ámbito político como al judicial internacional. Este jueves, el exmandatario volvió a presentarse ante un tribunal federal de Nueva York junto a Cilia Flores, en el marco de una investigación por narcoterrorismo y tráfico de drogas.

Durante la audiencia, uno de los puntos centrales giró en torno al financiamiento de la defensa. Los abogados de Maduro sostienen que las sanciones impuestas por Washington impiden el acceso a fondos del Estado venezolano, lo que —según argumentan— vulnera su derecho a elegir representación legal.

En paralelo, la fiscalía busca avanzar con restricciones sobre el manejo de pruebas sensibles, ante el riesgo de filtraciones que puedan beneficiar a otros acusados que permanecen prófugos. Este planteo abre un nuevo frente de disputa dentro de un expediente complejo y de alto perfil internacional.

Maduro y Flores se declararon no culpables de los cargos, que incluyen conspiración para el envío de cocaína a Estados Unidos y presuntos vínculos con estructuras criminales. De ser hallados culpables, podrían enfrentar penas extremadamente severas, incluso cadena perpetua.

El caso, que se arrastra desde años anteriores y se intensificó tras su detención en enero, avanza lentamente mientras el juez evalúa los planteos de ambas partes. Se trata de un proceso inédito por su magnitud, que no solo pone en juego el futuro judicial de la pareja, sino que también refleja las tensiones políticas y diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela.