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La caída en el Superclásico dejó más que un resultado adverso para River Plate. El equipo dirigido por Eduardo Coudet sufrió su primera derrota desde la llegada del DT, nada menos que ante Boca Juniors, en una noche que expuso falencias y encendió señales de alerta de cara a lo que viene.

El encuentro disputado en el Monumental marcó el fin del invicto del “Chacho”, pero también dejó un sabor amargo por el rendimiento colectivo. El equipo mostró una versión lejana a la que había insinuado en sus primeras presentaciones, con dificultades para sostener el juego y una evidente falta de reacción ante los momentos adversos del partido.

Tras un calendario cargado, con cinco encuentros en apenas dos semanas y una agenda que incluyó incluso una breve pretemporada durante la fecha FIFA, el cuerpo técnico tomó la decisión de otorgar descanso al plantel durante este lunes. La medida apunta a descomprimir el desgaste físico y mental acumulado, más allá del resultado en el clásico.

Sin actividad en el campo de juego, una de las principales preocupaciones pasa por el estado físico de Sebastián Driussi. El delantero debió abandonar el partido en el primer tiempo debido a una molestia muscular en el isquiotibial izquierdo. En las próximas horas será sometido a estudios médicos para determinar la gravedad de la lesión, y no se descarta que pueda tratarse de un desgarro, lo que implicaría un tiempo considerable de recuperación.

La vuelta a los entrenamientos está prevista para el martes, donde el foco estará puesto en recuperar la identidad futbolística del equipo. Coudet deberá trabajar no solo en lo táctico, sino también en lo anímico, luego de un golpe que impactó fuerte puertas adentro.

Con varios desafíos por delante, el técnico buscará reencontrar el funcionamiento que había comenzado a construir, sabiendo que el margen de error es cada vez menor y que la exigencia en un club como River obliga a respuestas rápidas.