Bajate la aplicación

A un año de la muerte de Papa Francisco, el recuerdo de su pontificado sigue más vigente que nunca. Aquel 13 de marzo de 2013 marcó un antes y un después: por primera vez, un Papa latinoamericano llegaba al Vaticano con un estilo cercano, sencillo y decidido a incomodar estructuras.

Desde el inicio eligió un camino distinto. Sin ostentaciones, con gestos concretos y palabras directas, impulsó la idea de una Iglesia más humana, más cercana a los que menos tienen. Su mensaje no se limitó a lo espiritual: se metió de lleno en los grandes debates del mundo actual, desde el cuidado del planeta hasta las desigualdades sociales.

Con documentos como Laudato si’, instaló la urgencia de proteger la “casa común”, mientras que sus definiciones sobre economía, migraciones y conflictos globales lo posicionaron como una de las voces más influyentes del siglo XXI. También dejó frases que rompieron moldes y abrieron discusiones dentro y fuera de la Iglesia.

En tiempos de crisis, su mensaje fue claro: la humanidad necesita unidad, solidaridad y compromiso real. Su mirada sobre la guerra, la pobreza y la exclusión quedó grabada en millones de personas.

Hoy, a un año de su partida, la figura de Papa Francisco trasciende el tiempo. Más que un líder religioso, fue un referente global que desafió al mundo a ser mejor. Su legado no es solo memoria: es una invitación permanente a actuar.