Carlos Ferello, el único pasajero argentino del crucero de lujo MV Hondius, contó cómo vivió el dramático brote de hantavirus que encendió las alarmas sanitarias en plena travesía por el Atlántico Sur. El ingeniero jubilado había partido desde Ushuaia el pasado 1 de abril con el objetivo de disfrutar una experiencia inolvidable por la Península Antártica y distintas islas del océano, pero el viaje terminó convirtiéndose en una situación de tensión y preocupación.
Según relató, los primeros síntomas aparecieron cerca de la isla Tristán da Cunha, cuando un matrimonio neerlandés comenzó con fiebre y malestar general. En ese momento, la tripulación no sospechaba de una enfermedad grave y creyó que podía tratarse de una infección común debido a la edad avanzada de los pasajeros afectados.
Sin embargo, la situación cambió drásticamente cuando el capitán del barco confirmó la muerte del hombre neerlandés en plena navegación. A partir de allí, el ambiente dentro de la embarcación se volvió de máxima preocupación y comenzaron a activarse controles sanitarios y medidas preventivas para evitar nuevos contagios.
“Fue distinto a lo que había pensado, fue una desgracia”, expresó Ferello al hablar con la prensa. Además, explicó que todos los pasajeros deberán permanecer algunos días en cuarentena mientras continúan los estudios médicos correspondientes.
Debido a la ubicación remota del crucero, el buque tuvo que modificar su recorrido original y dirigirse hacia la isla Santa Elena para permitir una evacuación aérea de emergencia y recibir asistencia sanitaria. Mientras tanto, las autoridades continúan investigando el alcance del brote y el estado de salud del resto de los pasajeros y tripulantes.