Boca reafirmó su gran presente con una actuación sólida y convincente en Florencio Varela, donde goleó 4-0 a Defensa y Justicia en un partido que dejó en claro la profundidad de su plantel. Luego del desgaste del Superclásico y con la mirada puesta en la Copa Libertadores, el equipo dirigido por Claudio Úbeda optó por una formación con varios nombres alternativos, pero la respuesta dentro del campo estuvo a la altura de las circunstancias.
Desde el inicio, el Xeneize mostró orden, intensidad y una idea clara de juego. Supo manejar los tiempos del partido y golpear en los momentos justos para sacar una ventaja que le permitió jugar con tranquilidad durante gran parte del encuentro. Ya con el 2-0 a su favor, el trámite parecía controlado, pero lejos de conformarse, Boca fue por más.
Allí apareció el aporte clave de los jugadores que ingresaron desde el banco, quienes no solo mantuvieron el nivel, sino que le dieron un salto de calidad al equipo en el tramo final. Entre ellos, volvió a destacarse Tomás Aranda, una de las grandes promesas que sigue sumando minutos y respondiendo con creces cada vez que tiene la oportunidad.
A los 36 minutos del segundo tiempo, Aranda protagonizó una jugada determinante: tras un pase preciso desde mitad de cancha de Leandro Paredes, el joven encaró por el sector izquierdo, desbordó con decisión y, tras atraer al arquero Cristopher Fiermarín, asistió con claridad a Adam Bareiro, que solo tuvo que empujarla para estirar la diferencia.
Pero su influencia no terminó ahí. Ya en tiempo de descuento, Aranda volvió a ser clave al presionar en mitad de cancha junto a Tomás Belmonte, recuperando una pelota fundamental ante Éver Banega. Con rapidez mental, habilitó a Miguel Merentiel, que picó entre los centrales, eludió al arquero y definió con tranquilidad para cerrar una jugada colectiva impecable y poner cifras definitivas al marcador.
De esta manera, Boca no solo se llevó tres puntos importantes, sino que también dejó señales muy positivas pensando en lo que viene. La rotación funcionó, los juveniles respondieron y el equipo mostró una identidad clara. Con un plantel amplio, variantes de calidad y un presente en alza, el conjunto de Úbeda alimenta su ilusión tanto en el plano local como en el internacional.